100 excusas para terminar una relación y lo que significan

100 excusas para terminar una relación y lo que significan

100 excusas para terminar una relación: de «no eres tú, soy yo» a las más absurdas

Hay personas que terminan una relación diciendo simplemente: «Ya no quiero seguir». Y luego está el resto de la humanidad, capaz de convocar al trabajo, la familia, el destino, la distancia, el crecimiento personal, una crisis existencial y, si hace falta, al mismísimo universo antes de pronunciar esas cinco palabras.

Porque romper con alguien resulta incómodo. A veces duele decir la verdad, otras veces da miedo la reacción de la otra persona y en algunos casos ni siquiera quien termina sabe explicar bien qué le ocurre. De ahí nace ese maravilloso patrimonio cultural de la humanidad compuesto por las excusas para terminar una relación.

Algunas son sinceras. Otras contienen una parte de verdad convenientemente maquillada. Y algunas son tan descaradas que deberían entregarse acompañadas de un diploma a la creatividad.

Importante: una frase como «necesito estar solo» puede expresar una necesidad completamente real. Lo que la convierte en excusa no son las palabras, sino utilizarlas para ocultar deliberadamente la verdadera razón de la ruptura. Por eso esta lista no pretende traducir automáticamente lo que piensa quien pronuncia cada frase. La «traducción» que acompaña a muchas de ellas es humorística. Que bastante tenemos ya con que nos dejen como para no poder reírnos después.

1. Las excusas clásicas para terminar una relación

Empecemos por los grandes éxitos. Esas frases para terminar una relación que probablemente ya utilizaban nuestros antepasados, aunque ellos tuvieran que mandarlas mediante paloma mensajera.

  1. No eres tú, soy yo.
    Traducción libre: probablemente eres tú, probablemente soy yo y probablemente somos los dos, pero no pienso abrir ahora un debate de cuatro horas.
  2. Te mereces alguien mejor.
    Qué detalle. Además de dejarte, te organiza el futuro sentimental.
  3. Ahora mismo no estoy preparado para una relación.
    La expresión «ahora mismo» proporciona una maravillosa ambigüedad temporal que puede significar desde tres semanas hasta el fin de los tiempos.
  4. Creo que sería mejor que fuéramos amigos.
    Perfecto. Pasamos de besarnos a mandarnos felicitaciones de cumpleaños con un «¡que pases un bonito día!».
  5. Ya no siento lo mismo que antes.
    Esta, aunque duela, puede ser perfectamente cierta y es bastante más clara que muchas de las que vienen después.
  6. Creo que hemos cambiado.
    Lo verdaderamente extraño sería seguir exactamente iguales después de años.
  7. Estamos en momentos diferentes de nuestra vida.
    Uno está en «quiero continuar» y el otro, aparentemente, en «salida de emergencia».
  8. Lo nuestro ya no funciona como antes.
    Puede ser una razón auténtica. El problema aparece cuando nadie explica qué significa exactamente «no funciona».
  9. Creo que nos estamos haciendo daño.
    Si realmente existe una dinámica dañina, no es una excusa sino una razón muy seria para replantearse la relación.
  10. Te quiero, pero ya no estoy enamorado de ti.
    Dolorosa, pero al menos bastante comprensible. Dentro del catálogo de rupturas, casi merece puntos por claridad.

2. Necesito tiempo, necesito espacio y otras unidades de medida sentimentales

Cuando entra en escena la palabra espacio, conviene preguntar si hablamos de espacio emocional o directamente de kilómetros.

  1. Necesito tiempo.
    ¿Diez minutos? ¿Seis meses? ¿Hasta que uno de los dos se jubile? Sería útil concretar.
  2. Necesito espacio.
    Traducción libre: aproximadamente dos provincias.
  3. Necesito estar solo una temporada.
    Puede ser absolutamente cierto. También puede ser la antesala elegante de una ruptura definitiva.
  4. Creo que deberíamos darnos un tiempo.
    El famoso purgatorio sentimental: técnicamente no estamos juntos, pero tampoco sabemos muy bien si estamos separados.
  5. Necesito pensar.
    Pregunta inevitable: ¿sobre la relación o sobre cómo terminarla?
  6. Tengo que aclarar mis sentimientos.
    Una frase razonable cuando existe verdadera confusión, desesperante cuando sirve para mantener al otro esperando indefinidamente.
  7. No sé qué quiero ahora mismo.
    A veces es exactamente eso: no saber. Y otras significa que sí se sabe una cosa: continuar como hasta ahora no.
  8. Necesito alejarme para saber lo que siento.
    El amor convertido en ensayo clínico con grupo de control.
  9. Siento que necesito respirar.
    Si para respirar necesitas que tu pareja desaparezca del mapa, quizá efectivamente haya algo que revisar.
  10. Tenemos que poner distancia entre nosotros.
    Una frase tan poco tranquilizadora como escuchar «tenemos que hablar» un domingo a las diez de la noche.

3. Las excusas del trabajo, los estudios y la agenda imposible

El amor compite aquí contra Excel, reuniones, oposiciones, másteres, turnos, proyectos y una agenda que aparentemente no dispone de veinte minutos libres hasta 2037.

  1. El trabajo me está absorbiendo.
    Esto puede ser completamente real. La cuestión es si se busca reorganizar la relación o utilizar el trabajo como puerta de salida.
  2. No tengo tiempo para una relación.
    A veces significa literalmente eso. Otras veces significa: no quiero dedicar mi tiempo a esta relación.
  3. Necesito centrarme en mi carrera.
    Carrera profesional: 1. Pareja: eliminada en cuartos de final.
  4. Ahora mismo mis estudios son mi prioridad.
    Perfectamente legítimo. Las prioridades también forman parte de la compatibilidad de una pareja.
  5. Tengo demasiadas responsabilidades.
    Y, misteriosamente, tú acabas de convertirte en otra de ellas.
  6. Mi vida es demasiado complicada ahora.
    Frase comodín donde caben desde problemas familiares serios hasta «prefiero no darte más explicaciones».
  7. Estoy atravesando una etapa laboral muy difícil.
    Puede explicar una necesidad de espacio. No explica necesariamente por qué hay que terminar, salvo que quien lo dice así lo haya decidido.
  8. No puedo darte la atención que mereces.
    Otra variante sofisticada de «te mereces alguien mejor».
  9. Tengo que concentrarme en mis objetivos.
    Y parece que la relación ha dejado de figurar entre ellos.
  10. No puedo compatibilizar mi vida con una pareja.
    Al menos aquí la incompatibilidad queda bastante clara.

4. Las excusas de encontrarse a uno mismo

Territorio fascinante. Personas que llevaban años perfectamente localizadas y que, justo cuando quieren dejarte, descubren que se han perdido.

  1. Necesito encontrarme a mí mismo.
    Traducción libre: y sospecho que estoy bastante lejos de ti.
  2. Necesito trabajar en mí.
    Puede ser una decisión muy sensata. Trabajar en uno mismo no obliga necesariamente a estar en pareja.
  3. Tengo cosas que resolver antes de poder estar con alguien.
    De las pocas frases de esta categoría que pueden indicar bastante autoconocimiento.
  4. Primero tengo que aprender a quererme.
    Suena mucho mejor que «quiero dejarte», eso hay que reconocerlo.
  5. Necesito reconectar conmigo.
    Esperemos que todavía conserve la contraseña.
  6. Siento que me he perdido dentro de la relación.
    Si realmente existe esa sensación, merece ser tomada en serio.
  7. Tengo que descubrir quién soy sin pareja.
    También puede ser una necesidad auténtica después de relaciones muy largas.
  8. Necesito crecer como persona.
    La incógnita es por qué el crecimiento requiere necesariamente tu ausencia.
  9. Estoy empezando una nueva etapa de mi vida.
    Y por lo visto el casting de la siguiente temporada ya está cerrado.
  10. Siento que debo seguir mi propio camino.
    Cuando alguien introduce «el camino» en una ruptura, normalmente conviene ir buscando las maletas.

5. Las excusas espirituales, cósmicas y metafísicas

Aquí la ruptura deja de ser responsabilidad de dos seres humanos y empiezan a intervenir energías, destinos, ciclos, vibraciones y diversas autoridades universales que, curiosamente, nunca están disponibles para ofrecer su versión.

  1. Siento que nuestros caminos deben separarse.
    El universo ha hablado. Al parecer, además, tiene competencias en relaciones de pareja.
  2. Creo que esta relación ya cumplió su propósito.
    Puede expresar una reflexión legítima, aunque también tiene cierto aroma a certificado de fin de obra.
  3. Ya no estamos vibrando en la misma frecuencia.
    Imposible discutir. Nadie lleva un frecuencímetro encima.
  4. Siento que la vida me está llevando en otra dirección.
    La vida, otra vez cargándose con el muerto.
  5. Necesito cerrar este ciclo.
    Una ruptura explicada como si estuvieras terminando un curso online.
  6. Creo que el destino tiene otros planes para nosotros.
    El destino debería empezar a comparecer personalmente en estas conversaciones.
  7. Necesito escuchar lo que me está diciendo el universo.
    Y, casualmente, el universo dice exactamente lo que quien rompe ya quería hacer.
  8. Nuestras energías ya no encajan.
    Puede significar desde una incompatibilidad profunda hasta absolutamente cualquier cosa.
  9. Siento que tengo que evolucionar por separado.
    Darwin jamás sospechó hasta dónde llegaría aquello.
  10. Esta relación ya me ha enseñado lo que tenía que enseñarme.
    Fenomenal. ¿Dónde se recoge el diploma?

6. Las excusas que parecen un cumplido, pero acabas soltero igual

Esta categoría tiene muchísimo mérito. Consiste en romper contigo mientras te explican lo extraordinario que eres.

  1. Eres demasiado bueno para mí.
    Gracias. ¿Entonces por qué demonios me estás dejando?
  2. Te mereces alguien que pueda darte más.
    Nuevamente, la otra persona asume gentilmente la dirección de Recursos Humanos de tu futura pareja.
  3. No quiero hacerte daño.
    Un momento curioso para planteárselo.
  4. No quiero que pierdas el tiempo conmigo.
    Hay quien descubre este gesto altruista después de cinco años.
  5. Sé que algún día me lo agradecerás.
    No parece el momento apropiado para exigir gratitud anticipada.
  6. Quiero que seas feliz.
    Estupendo. El método elegido para conseguirlo admite discusión.
  7. No quiero arrastrarte a mis problemas.
    Puede esconder una preocupación genuina, especialmente cuando existen problemas graves.
  8. Tú necesitas alguien que quiera lo mismo que tú.
    Esta, en realidad, puede ser una excelente razón para terminar cuando los proyectos vitales son incompatibles.
  9. Sé que conmigo nunca tendrás lo que quieres.
    Al menos aquí empieza a aparecer información útil.
  10. Algún día encontrarás a alguien perfecto para ti.
    Maravilloso servicio posventa.

7. Las excusas de la incompatibilidad

Aquí empezamos a entrar en razones que pueden ser mucho más reales. Porque querer a alguien no garantiza que dos vidas encajen.

  1. Queremos cosas diferentes.
    Si hablamos de hijos, lugar de residencia, matrimonio, estilo de vida o proyectos fundamentales, esto no tiene nada de excusa.
  2. Tenemos valores demasiado distintos.
    Otra razón que puede ser perfectamente seria.
  3. Discutimos por todo.
    Si la relación se ha convertido en un conflicto permanente, conviene mirar el problema de frente.
  4. No conseguimos entendernos.
    La comunicación puede deteriorarse hasta hacer inviable una relación.
  5. Somos demasiado diferentes.
    La pregunta importante es: diferentes ¿en qué?
  6. Creo que juntos sacamos lo peor del otro.
    Si ambos reconocen esa dinámica, merece atención.
  7. No veo un futuro juntos.
    Duele, pero es de las frases más claras de toda esta lista.
  8. Nuestros planes de vida no encajan.
    Mucho más informativa que «necesito encontrarme».
  9. Creo que funcionamos mejor separados.
    Es una conclusión, no necesariamente una excusa.
  10. Nos queremos, pero eso ya no es suficiente.
    Una de las verdades más difíciles de aceptar: el afecto por sí solo no resuelve todas las incompatibilidades.

8. Las excusas que dejan una puerta entreabierta

Estas son especialmente peligrosas para la cabeza de quien recibe la ruptura, porque uno no sabe si recoger sus cosas o esperar a que termine el intermedio.

  1. Ahora no puedo estar contigo, pero quizá más adelante.
    Bienvenido a la sala de espera sentimental.
  2. No sé qué pasará en el futuro.
    Nadie lo sabe. Esa es precisamente la especialidad del futuro.
  3. Quizá algún día volvamos a encontrarnos.
    Romanticismo suficiente para mantener una esperanza durante los próximos siete inviernos.
  4. Necesito estar solo, pero no quiero perderte.
    Aquí convendría aclarar qué significa exactamente «no perderte».
  5. Sigamos hablando y veremos qué ocurre.
    La relación ha terminado, pero se conserva la suscripción premium.
  6. No quiero desaparecer de tu vida.
    Puede ser sincero, pero el otro también tiene derecho a decidir si necesita distancia.
  7. Quizá necesitemos alejarnos para volver más fuertes.
    Quizá. O quizá no volváis. Ese pequeño detalle merece mencionarse.
  8. Nunca digas nunca.
    Fantástico consejo para una película. Bastante peor para cerrar una relación.
  9. Ahora mismo no puedo ofrecerte una relación.
    La expresión importante vuelve a ser «ahora mismo».
  10. Quiero seguir teniéndote cerca.
    El problema es que estar cerca puede impedir a la otra persona alejarse emocionalmente.

9. Las excusas que hacen sospechar que falta una parte de la historia

Atención: ninguna de estas frases demuestra que exista otra persona. Puede haberla o no. Sacar esa conclusión únicamente por una frase sería convertir una sospecha en una certeza que no tenemos.

  1. Mis sentimientos han cambiado de repente.
    Puede ocurrir. Aunque para quien está enfrente casi nunca parece tan «de repente».
  2. Necesito vivir cosas nuevas.
    El plural «cosas» deja bastante terreno a la imaginación.
  3. Siento que me estoy perdiendo experiencias.
    Aquí probablemente convenga preguntar qué experiencias.
  4. Nunca he tenido tiempo de estar realmente solo.
    Una necesidad perfectamente posible, especialmente después de encadenar relaciones.
  5. Quiero conocer otra forma de vivir.
    Amplio. Muy amplio.
  6. No quiero sentirme atado.
    Aquí al menos aparece claramente el conflicto con el compromiso.
  7. Necesito libertad.
    Palabra preciosa cuya definición puede variar enormemente según quién la pronuncie.
  8. Tengo dudas desde hace tiempo.
    Probablemente la conversación importante sea saber desde cuándo y por qué.
  9. Últimamente ya no me reconozco.
    Puede expresar malestar real o funcionar como envoltorio para razones que todavía no se quieren contar.
  10. Simplemente siento que tengo que hacerlo.
    Cuando hemos llegado a «simplemente lo siento», posiblemente ya no obtengamos muchas más explicaciones.

10. Las excusas que al menos tienen sentido del humor

Y llegamos a la sección que deberíamos imprimir, plastificar y conservar junto al botiquín.

  1. Necesito espacio… geográfico.
  2. Quiero estar sola. Contigo ya estaba practicando.
  3. No eres tú, soy yo… que por fin me he dado cuenta.
  4. Quiero centrarme en mí. Tú ya te has centrado bastante en ti.
  5. Creo que necesitamos conocer a otras personas. Sobre todo yo.
  6. Últimamente siento que hemos cambiado. Bueno, yo he cambiado; tú sigues exactamente igual.
  7. Necesito cerrar ciclos. Y este lleva ya varias temporadas de más.
  8. Lo nuestro merece una segunda oportunidad… con otras personas.
  9. He descubierto que necesito paz. Ha sido conocerte y comprender el concepto.
  10. No eres tú. Es mi buen gusto, que ha vuelto.

Esta última probablemente no figure en ningún manual de comunicación de pareja, pero admitamos que tiene cierta contundencia.

¿Por qué ponemos excusas para terminar una relación?

Aquí está la parte interesante. No siempre inventamos una excusa porque queramos engañar. A veces utilizamos una frase hecha porque decir exactamente lo que sentimos resulta difícil.

«Ya no quiero estar contigo» parece una frase sencilla hasta que tienes delante a una persona a la que has querido, con la que has compartido años, que todavía te quiere o que empieza a preguntarte qué ha hecho mal.

Entonces aparecen los rodeos.

Una persona puede temer hacer daño, sentirse culpable, evitar una discusión, no saber explicar sus propios sentimientos o tener miedo de quedar como «la mala» de la historia. También puede intentar conservar al otro cerca, no cerrar completamente la posibilidad de regresar o evitar revelar una razón que considera demasiado dolorosa.

Y existe otra posibilidad mucho menos maquiavélica: que realmente no sepa por qué quiere marcharse.

Los sentimientos no siempre llegan acompañados de un informe detallado. A veces alguien sabe con claridad que ya no quiere continuar y, sin embargo, es incapaz de identificar una única causa que explique esa decisión.

Por eso conviene distinguir una excusa de una razón.

Excusa y razón para terminar una relación no son lo mismo

«Necesito centrarme en mi trabajo» puede ser una excusa si la verdadera razón es que ya no quiero esta relación y utilizo el trabajo para no reconocerlo.

Pero exactamente la misma frase puede ser cierta si estoy atravesando una etapa profesional incompatible con las necesidades que requiere nuestra relación.

Lo mismo ocurre con «necesito estar solo», «hemos cambiado» o «quiero encontrarme a mí mismo».

Las palabras no permiten hacer una radiografía de las intenciones de otra persona.

Lo importante suele estar en la coherencia entre lo que alguien dice, lo que hace y la decisión que finalmente toma.

La frase más desconcertante: «Te quiero, pero necesito dejarte»

A muchas personas les resulta incomprensible. Si me quieres, ¿por qué te vas?

Porque querer a alguien y querer continuar una relación con esa persona no son exactamente lo mismo.

Puede existir cariño y, al mismo tiempo, incompatibilidad. Puede permanecer el afecto mientras desaparece el deseo de construir una vida juntos. Pueden existir sentimientos dentro de una relación que provoca demasiado sufrimiento o cuyos proyectos de futuro han terminado siendo incompatibles.

Por eso intentar demostrar que una ruptura es «ilógica» porque todavía existe amor no siempre conduce a ninguna parte.

Una relación necesita algo más que sentimientos para funcionar.

¿Y qué significa realmente «necesito un tiempo»?

Significa exactamente lo que esas palabras dicen… y nada más.

Puede significar que la persona necesita pensar. Puede ser una manera de preparar una ruptura. Puede representar una crisis temporal. Puede incluso ser un intento de no afrontar una decisión que ya está prácticamente tomada.

El problema aparece cuando uno interpreta:

«Necesito un tiempo» = volveremos.

No necesariamente.

Si una pareja decide darse un tiempo, resulta mucho más útil hablar de cuestiones concretas: cuánto tiempo, qué contacto habrá durante ese periodo, si existe exclusividad, cuándo volverán a hablar y qué pretende aclarar cada uno.

De otro modo, «un tiempo» puede convertirse en una relación fantasma en la que nadie sabe exactamente dónde está.

¿Cómo terminar una relación sin recurrir a una excusa?

Probablemente no exista una manera de romper con alguien que garantice que la otra persona no sufrirá.

El objetivo razonable no debería ser conseguir una ruptura indolora, porque eso muchas veces es imposible, sino evitar añadir confusión y crueldad innecesarias al dolor que ya produce la separación.

Una frase mucho más clara podría ser:

«He decidido terminar nuestra relación. Mis sentimientos han cambiado y no quiero continuar como pareja. Sé que esto puede dolerte y no quiero faltarte al respeto inventando una razón que no siento.»

O:

«Te quiero y valoro lo que hemos vivido, pero nuestros proyectos de futuro son incompatibles y he decidido terminar la relación.»

O simplemente:

«Ya no quiero continuar esta relación.»

Puede parecer dura.

Pero hay momentos en los que una verdad dolorosa resulta menos dañina que una esperanza falsa.

Lo que no tienes que hacer cuando alguien termina contigo

Una ruptura activa inmediatamente el deseo de encontrar una explicación. Queremos reconstruir conversaciones, descubrir señales, identificar el momento exacto en que algo cambió y, sobre todo, responder una pregunta: ¿por qué?

Comprender lo ocurrido puede ayudar. Convertirse en detective privado de cada palabra pronunciada durante los últimos dieciocho meses, bastante menos.

Si alguien dice que quiere terminar, puedes pedir explicaciones y tienes derecho a expresar cómo te sientes. Pero existe una realidad incómoda: no puedes obligar a otra persona a querer continuar una relación.

Tampoco necesitas demostrarle que sus motivos son insuficientes para invalidar la ruptura.

Para continuar hacen falta dos.

Para terminar basta con uno.

La peor excusa puede ser no dar ninguna

Existe algo todavía más confuso que escuchar «necesito encontrarme a mí mismo»: que una persona desaparezca gradualmente sin explicar qué está ocurriendo.

Mensajes cada vez más escasos, llamadas que dejan de llegar, planes que siempre se cancelan y una relación que aparentemente debe morir sola porque nadie quiere pronunciar la palabra «fin».

Evitar una conversación incómoda puede resultar más cómodo para quien se marcha, pero deja al otro intentando interpretar silencios en lugar de afrontar una decisión clara.

Y aquí ninguna frase brillante arregla el problema.

Hay conversaciones desagradables que, precisamente porque afectan profundamente a otra persona, merecen ser mantenidas.

Si vas a dejarme, al menos no me conviertas en traductor

Quizá ese sea el problema de muchas excusas para terminar una relación.

No es solo que duelan… Es que obligan al otro a traducir.

«Necesito tiempo.» ¿Cuánto?

«Quiero encontrarme.» ¿Eso significa que hemos terminado?

«No estoy preparado.» ¿Para una relación o para una relación conmigo?

«Quizá en el futuro.» ¿Tengo que esperarte?

Una ruptura ya contiene suficiente incertidumbre como para añadirle un crucigrama.

Y probablemente por eso, después de cien frases, veinte circunloquios, tres crisis existenciales y alguna intervención inesperada del universo, seguimos volviendo a la misma conclusión:

Si quieres terminar una relación, intenta decir que quieres terminar la relación.

Después puedes explicar los motivos con respeto.

Lo demás puede sonar más bonito.

Pero no necesariamente resulta más amable.

Preguntas frecuentes sobre las excusas para terminar una relación

¿Cuál es la excusa más típica para terminar una relación?

«No eres tú, soy yo» se ha convertido en uno de los grandes clichés de las rupturas. También son muy conocidas «necesito tiempo», «necesito espacio», «te mereces alguien mejor» o «ahora mismo no estoy preparado para una relación». Que sean frases habituales no significa que siempre sean mentira.

¿Qué decir para terminar una relación?

Lo más útil suele ser expresar la decisión con claridad y hablar desde la propia experiencia: «He decidido terminar nuestra relación», «mis sentimientos han cambiado» o «nuestros proyectos de vida ya no son compatibles». No es necesario convertir la ruptura en una acusación ni inventar una explicación destinada únicamente a suavizar el momento.

¿Cómo saber si una excusa para dejarte es mentira?

Una frase aislada rara vez permite saberlo con certeza. Puede levantar sospechas si existen contradicciones importantes entre lo que la persona dice y hace, pero eso tampoco demuestra automáticamente que esté mintiendo. Si necesitas claridad, lo razonable es preguntar directamente.

¿«Necesito tiempo» significa que quiere terminar?

No necesariamente. Puede significar que realmente necesita pensar, pero también puede utilizarse para aplazar una ruptura. Si ambos acuerdan tomar distancia, conviene establecer qué significa ese tiempo en la práctica.

¿«Te mereces alguien mejor» significa que ya no te quiere?

Tampoco puede deducirse únicamente de esa frase. Puede esconder culpa, inseguridad, deseo de terminar, preocupación genuina por la otra persona o una combinación de varias cosas.

¿Se puede terminar una relación aunque todavía quieras a la otra persona?

Sí. El cariño no elimina automáticamente problemas graves de compatibilidad, proyectos vitales opuestos o dinámicas que una persona ya no desea mantener.

Y ahora confiesa: ¿cuál te han dicho a ti?

Después de recopilar cien excusas para terminar una relación, sospechamos que todavía faltan algunas obras maestras.

Porque la creatividad humana alcanza niveles extraordinarios cuando llega el momento de explicar por qué uno quiere marcharse.

Así que, si alguna vez te dejaron con una excusa tan absurda que todavía hoy la recuerdas, consérvala.

Quizá no salvó aquella relación…Pero por lo menos puede servir para echarnos unas risas.

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