Imagina que acabas de realizar un test de autoestima. Has respondido a una serie de preguntas sobre cómo te percibes, qué opinas de tus cualidades y hasta qué punto te sientes satisfecho contigo mismo. Al terminar, aparece una puntuación acompañada de una interpretación que señala que tu autoestima es baja.
Quizá te sorprende porque nunca te habías considerado una persona especialmente insegura. O puede que el resultado confirme algo que llevabas tiempo sospechando. En cualquiera de los dos casos, es probable que te preguntes hasta qué punto debes confiar en esa conclusión y qué significa realmente para ti.
Los cuestionarios de autoestima pueden proporcionar información valiosa, pero existe una diferencia importante entre obtener un resultado y comprenderlo. Para aprovechar estas herramientas necesitamos conocer qué aspectos de nuestra experiencia recogen, cómo se obtienen sus puntuaciones y qué conclusiones podemos extraer de ellas.
Durante la lección anterior aprendimos a observar cómo nos valoramos sin convertir nuestras dificultades en etiquetas personales. Hoy vamos a conocer qué pueden aportar los test de autoestima a ese proceso de autoconocimiento y qué debemos tener en cuenta antes de interpretar sus resultados.
¿Qué mide realmente un test de autoestima?
Un test de autoestima es un instrumento que recoge información sobre la valoración que una persona hace de sí misma. Dependiendo del cuestionario, puede centrarse en su autoestima general o explorar aspectos más específicos relacionados con la percepción y valoración personal.
Habitualmente, estos instrumentos presentan afirmaciones ante las que debemos indicar nuestro grado de acuerdo o desacuerdo. Por ejemplo, una pregunta puede pedirnos que valoremos hasta qué punto estamos satisfechos con nosotros mismos o si reconocemos que tenemos cualidades positivas.
Las respuestas permiten obtener una puntuación siguiendo las reglas establecidas para ese cuestionario. Sin embargo, es importante comprender que lo que se está recogiendo es la valoración que expresamos sobre nosotros mismos, no una observación directa de todas nuestras capacidades, comportamientos o circunstancias personales.
Dos personas pueden responder de manera semejante a una misma afirmación por motivos muy diferentes. Una quizá lleva años sintiéndose insatisfecha consigo misma, mientras que otra atraviesa una etapa particularmente difícil que está influyendo en su percepción personal. El cuestionario recoge sus respuestas, pero no puede determinar automáticamente qué experiencias las explican.
Este procedimiento se conoce en psicología como autoinforme. Se utiliza ampliamente en investigación y evaluación psicológica porque permite conocer experiencias subjetivas que no siempre pueden observarse desde fuera.
No obstante, para que un cuestionario proporcione información fiable, es necesario que su construcción y sus propiedades de medición hayan sido estudiadas. La utilidad de sus resultados depende de que existan evidencias suficientes para respaldar aquello que pretendemos interpretar.
¿Qué puede decirte un test sobre tu autoestima?
Una de las principales aportaciones de estos cuestionarios es que nos ayudan a observar nuestra autovaloración de una manera organizada.
A veces tenemos una impresión general sobre cómo nos sentimos con nosotros mismos, pero nunca nos hemos detenido a examinar determinados aspectos de esa relación. Al responder un test, podemos descubrir que algunas preguntas nos resultan especialmente difíciles o que nuestras respuestas no coinciden del todo con la imagen que teníamos de nosotros mismos.
Por ejemplo, quizá consideras que confías bastante en tus capacidades porque acostumbras a resolver los problemas cotidianos con autonomía. Sin embargo, al responder preguntas relacionadas con la satisfacción personal, reconoces que rara vez te sientes contento con lo que haces y que sueles prestar más atención a tus limitaciones que a tus cualidades.
El cuestionario no necesariamente te ha descubierto algo que desconocías. Puede que simplemente te haya ayudado a reconocer una experiencia a la que no habías prestado suficiente atención.
Los instrumentos que cuentan con estudios adecuados también pueden ofrecer información cuantitativa sobre el aspecto psicológico que pretenden evaluar. Sus puntuaciones permiten describir las respuestas siguiendo un procedimiento común y, cuando existen datos de referencia apropiados, situarlas en relación con los resultados obtenidos en determinadas poblaciones.
No obstante, el significado de esas puntuaciones depende siempre del instrumento utilizado y de las evidencias disponibles para interpretarlas.
Un resultado también puede servir para identificar cuestiones que deseamos comprender mejor. Si descubres que tiendes a expresar una valoración desfavorable de ti mismo, quizá quieras explorar desde cuándo te ocurre, en qué circunstancias se hace más evidente o qué experiencias pueden estar influyendo.
La aportación de un buen cuestionario consiste en ofrecer información que nos ayude a comprender nuestra autovaloración, no en sustituir el conocimiento que tenemos de nuestra propia vida.
¿Qué no puede decirte un test de autoestima?
Aunque un cuestionario esté bien construido, sus resultados tienen límites que debemos respetar.
El primero es que una puntuación no explica las causas de nuestra autovaloración. Imagina que dos personas obtienen resultados semejantes. Una ha vivido durante años en un ambiente familiar marcado por críticas y descalificaciones. La otra está atravesando una ruptura sentimental que ha afectado profundamente a su confianza y a la manera en que se percibe.
Ambas pueden expresar sentimientos parecidos sobre sí mismas, pero sus circunstancias son diferentes. El cuestionario puede recoger aspectos de su autoestima, aunque no permite reconstruir automáticamente las experiencias que han contribuido a configurar esa valoración.
Tampoco debemos utilizar una puntuación para extraer conclusiones sobre toda nuestra personalidad. Una autovaloración desfavorable no significa necesariamente que seamos incapaces de tomar decisiones, mantener relaciones satisfactorias o desenvolvernos con autonomía. Podemos experimentar dificultades para reconocer nuestro valor personal y, al mismo tiempo, disponer de numerosas capacidades y recursos.
Otro límite importante es que un test de autoestima no permite establecer, por sí solo, un diagnóstico psicológico. La autoestima baja puede relacionarse con distintas dificultades emocionales, pero no constituye por sí misma un trastorno. Del mismo modo, obtener una puntuación favorable no significa que una persona esté libre de problemas psicológicos.
Cuando necesitamos una evaluación clínica, es necesario considerar información más amplia sobre nuestra historia, nuestras experiencias actuales y las dificultades que estamos atravesando.
Finalmente, ningún cuestionario puede determinar cómo será nuestra autoestima en el futuro. La valoración que hacemos de nosotros mismos puede presentar cierta continuidad, pero también cambiar a lo largo de la vida. El resultado obtenido en una evaluación no establece una característica definitiva de nuestra persona.
La evaluación inicial de Autoestima Consciente 365
En MetaversoPsi hemos preparado una evaluación inicial de 30 preguntas para acompañar a los participantes del programa. Su finalidad es ofrecer una primera aproximación a diferentes aspectos de la relación que mantenemos con nosotros mismos.
Esta herramienta reúne dos componentes que es importante diferenciar.
El primero incorpora los diez ítems de la Escala de Autoestima de Rosenberg, un instrumento desarrollado para estudiar la autoestima global y ampliamente utilizado en investigación psicológica.
El segundo está formado por veinte preguntas propias de MetaversoPsi, distribuidas en cinco áreas relacionadas con experiencias habituales de nuestra vida cotidiana. Estas preguntas se han desarrollado como un recurso educativo para favorecer la reflexión personal y facilitar que el lector identifique aspectos que desea conocer mejor.
Aquí debemos hacer una distinción importante: la Escala de Rosenberg cuenta con investigaciones que respaldan su utilización, mientras que las veinte preguntas propias de MetaversoPsi no constituyen una escala psicológica validada.
Por tanto, nuestra evaluación completa de 30 preguntas tampoco debe presentarse como un nuevo instrumento psicométrico validado. Las representaciones gráficas de las cinco áreas tienen una finalidad orientativa y educativa, y sus resultados no deben interpretarse como puntuaciones clínicas.
Hemos querido combinar ambos recursos porque pueden aportar perspectivas complementarias. Por una parte, incorporamos un instrumento conocido para explorar la autoestima global; por otra, ofrecemos preguntas que invitan a observar experiencias concretas de nuestra relación con nosotros mismos.
La intención no es diagnosticar dificultades ni clasificar a los participantes, sino proporcionar información que pueda servirles como punto de partida durante el programa.
Si ya has realizado la evaluación inicial, puedes recuperar el informe que obtuviste al finalizarla. En las siguientes lecciones conoceremos con más detalle la Escala de Rosenberg y las cinco áreas educativas que hemos utilizado, de modo que puedas comprender mejor qué representa cada resultado.
Cómo aprovechar los resultados de tu evaluación
Cuando terminamos un cuestionario, es natural que nuestra atención se dirija inmediatamente hacia la puntuación final. Sin embargo, también merece la pena revisar las preguntas y recordar qué nos ocurrió mientras respondíamos.
Algunas afirmaciones pueden resultarnos sencillas porque tenemos bastante clara nuestra respuesta. Otras quizá nos hacen dudar, nos recuerdan experiencias desagradables o nos llevan a reconocer aspectos de nosotros mismos en los que apenas habíamos pensado.
Esas reacciones no tienen por qué indicar ningún problema. Simplemente pueden ayudarnos a descubrir cuestiones que deseamos explorar con mayor detenimiento.
También conviene considerar las circunstancias en las que hemos realizado la evaluación. Si estamos atravesando una etapa especialmente complicada, quizá algunas respuestas estén relacionadas con lo que vivimos actualmente. Eso no significa que debamos descartarlas, sino que resulta útil tener presente ese contexto cuando reflexionamos sobre ellas.
El propósito no es encontrar argumentos para aceptar o rechazar una puntuación, sino comprender mejor qué información hemos proporcionado al responder y qué aspectos de nuestra experiencia personal quedan fuera del cuestionario.
Ejercicio práctico: tres preguntas para reflexionar sobre tus resultados
Si ya has completado la evaluación inicial de Autoestima Consciente 365, recupera tu informe y dedica unos minutos a revisar la experiencia. No necesitas repetir el test ni calcular nuevas puntuaciones.
En primer lugar, piensa en qué pregunta te llamó especialmente la atención. Puede que te resultara difícil responderla o que te hiciera reconocer algo sobre ti en lo que nunca te habías detenido demasiado. Escribe brevemente qué te hizo pensar y por qué la recuerdas.
Después, pregúntate qué información importante sobre tu vida no aparece reflejada en los resultados. Quizá estés atravesando una situación personal que afecta a cómo te valoras, o tal vez existan circunstancias en las que te desenvuelves de una manera diferente a la impresión que transmite alguna de tus respuestas. Anota aquello que consideres relevante.
Por último, reflexiona sobre qué te gustaría comprender mejor acerca de ti mismo después de realizar la evaluación. No necesitas proponerte un cambio inmediato ni decidir que debes mejorar un aspecto determinado. Puedes limitarte a formular una pregunta que te interese explorar durante las próximas lecciones.
Conserva estas observaciones junto a tu informe y al primer mapa de autoestima que elaboramos al finalizar la semana anterior. Tendrás así diferentes materiales personales que podrás consultar durante el programa.
Un punto de partida para conocerte mejor
Un test de autoestima puede ayudarnos a reconocer cómo nos valoramos, especialmente cuando utilizamos instrumentos que han sido estudiados y comprendemos el alcance de sus resultados. Pero ninguna puntuación puede reunir toda nuestra experiencia personal ni explicar por sí sola las razones de nuestras dificultades.
Lo más útil es considerar los resultados como una parte de la información que tenemos sobre nosotros mismos, junto con nuestras experiencias, nuestras circunstancias y aquello que vamos descubriendo mediante la reflexión personal.
En la próxima lección de Autoestima Consciente 365 conoceremos más a fondo la Escala de Autoestima de Rosenberg, uno de los instrumentos más utilizados para estudiar la autoestima global. Aprenderemos qué mide, cómo se organiza y qué debemos tener en cuenta para interpretar correctamente sus resultados.
▼ Recursos Adicionales
American Educational Research Association, American Psychological Association y National Council on Measurement in Education (2014). Standards for Educational and Psychological Testing. American Educational Research Association.
Rosenberg, M. (1965). Society and the Adolescent Self-Image. Princeton University Press.
